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viernes, 18 de noviembre de 2011

LA PRIMERA INTERVENCION NORTEAMERICANA 1916-1924


Desde muy temprano los norteamericanos impusieron su orden al ocupar diversas zonas del país. La toma de la ciudad de Santo Domingo en Mayo de 1916 obligó a las tropas dominicanas, acantonadas en la ciudad y dirigidas por el General Arias, a dirigirse a Santiago y otros puntos del Cibao con la intención de hacerse fuertes y resistir el avance norteamericano. Pero poco después se produjo el desembarco simultáneo de contingentes de la infantería de marina por las ciudades de Montecristi y Puerto Plata que, tras algunos combates con las fuerzas dominicanas dirigidas por Arias, se situaron en los alrededores de Santiago y obligaron al caudillo a capitular. Estos combates eran el escenificado en La Barranquita, bajo la dirección del General desiderista Carlitos Daniel, en el cual perecieron más de 20 integrantes de la fuerza dominicana, entre ellos Maximo Cabral. Con la toma del Cibao y de la ciudad de Santo Domingo ya las fuerzas norteamericanas controlaban lo fundamental de territorio y de la población del país, quedando algunas zonas no ocupadas como el Este, donde todavía se pensaba hacer residencia armada, pero sin reales consecuencias.
Entre tanto, el poder legislativo del país designó un gobierno provisional bajo la presidencia del Dr.Francisco Henriquez Y Calvajal, a la sazón residente en Cuba y quien regresó rápidamente. Dicho gobierno se concibió como punto de consenso de las diversas fracciones políticas en torno a una personalidad de prestigio y que se consideraba abiertamente neutral en relación a las pugnas por el poder entre las fracciones caudillistas. Se tenía como objetivo evitar la pérdida de la soberanía dominicana y llegar a un entendido que posibilitara el reembarque de las fuerzas de la infantería de marina. Pero a este gobierno se le hicieron exigencias exorbitantes, mucho más inaceptables que las contenidas en la nota numero 14, razón por la cual no se llegó a acuerdo con el gobierno norteamericano.
A fin de presionar y obtener una aprobación que legalizara los designios imperialistas sobre nuestro país a los pocos días de su instalación el gobierno norteamericano a la Receptoría de Aduanas suspender la entrega correspondiente de fondos al gobierno dominicano por pretextos jurídicos leguleyos; esta medida fue posteriormente ampliada cuando los marines se apoderaron de la administración de las rentas internas del país y pudo decir así Francisco J. Peynado, Ministro de Hacienda, que él era el único ministro del mundo encargado de los fondos del Estado que no manejaba un solo centavo. Todas esas presiones no dieron por resultado la aceptación de las diversas exigencias norteamericanas, lo cual se consideraba importante a fin de neutralizar plenamente el siguiente paso en la subyugación política y económica del pueblo dominicano. En consecuencia, el 29 de noviembre de 1916, el Contralmirante H. S. Knapp, leyó a bordo del vapor de guerra Olimpia la proclama que ponía a la República Dominicana bajo la soberanía del gobierno norteamericano, siendo el mismo Knapp gobernador militar, en tanto la autoridad política quedaba confiada en manos de la Secretaría de Marina de los Estados unidos.

            Ocupación Militar Norteamericana

                       


Los marines norteamericanos comenzaron a desembarcar en el país a partir del 4 de mayo, y el argumento que se utilizo fue similar al que uso su patria 49 años después para volver a intervenir militarmente la República Dominicana: "el salvar vida".
Las tropas militares estadounidenses llegaron a los alrededores de la capital y el 13 de mayo el Almirante Caperton entrego al general Arias un ultimátum en el que le exigía abandonar la ciudad a mas tardar el 15 de mayo y que debía entregar las armas que tenían sus hombres.
El general Arias imposibilitado de hacer frente a los norteamericanos entraron en la capital el día 16 en horas de la mañana sin hacer ningún disparo quedando de esta manera iniciada la intervención militar . El general Desiderio Arias se dirigió hacia la Linea Noroeste con el propósito de combatir al invasor al que considero no debía enfrentar a campo abierto dada su superioridad bélica.
La resistencia fue organizada por Arias y los enfrentamientos comenzaron a producirse en Montecristi y Puerto Plata. El gobernador de esta ultima población, Apolinar Rey se rehusó a entregar la ciudad y enfrentó a los intervencionistas en El Aguacate, donde el capitán Max Cabral murió con 90 hombres.
Los invasores al vencer las resistencias armadas de Montecristi y Puerto Pplata, se dirigieron hacia Santiago, ciudad que tomaron a sangre y fuego el 6 de julio luego de sufrir la perdida de tres soldados, mientras que dos oficiales y trece marines resultaron heridos.
Los dominicanos decidieron enfrentar con las armas al invasor, y el primero que fue fiel a esa decisión fue el comandante de la plaza de San Francisco de macoris, Nico Ventura, quien cayo en las calles de ese pueblo tratando de evitar inútilmente que los marines la ocuparan. En La Vega, la situación no fue similar, aunque el general Telo Patiño, trato de resistir a los invasores con el respaldo de unos 500 hombres instalados en lugares estratégicos.
Sin embargo, sectores acaudalados de esa población, pensaron mas en sus intereses personales que en los patrióticos y se dieron a la tarea de convencer a los que estaban dispuestos a enfrentar a los invasores, logrando finalmente sus propósitos, lo que permitió que los marines entraran en La Vega, sin oposición alguna. En Santo Domingo lo hicieron sin oposición ya que el general Arias se retiro de la ciudad para que los norteamericanos no cumplieran su amenaza de bombardearla si encontraban resistencia.
El 16 de mayo de 1916 los intervencionistas tomaron la capital de la República para así quedar adueñados de la Republica de la situación y durante los meses de junio y julio fueron ocupando el territorio nacional, pese a la resistencia que encontraron en muchos lugares.
La mayoría de los políticos criollos que buscaron asilo en misiones diplomáticas, salieron de sus refugios al consumarse la intervención para continuar sus rebatiñas en el Congreso tratando de escoger un Presidente, aunque los Estados Unidos pusieron bien en claro que no aceptarían a ningún mandatario que no fuese de su agrado.                                    

                                       Resistencia  

La resistencia comenzó desde el momento mismo de la llegada de las primeras tropas de la marina estadounidense, cuando el adolescente, Gregorio Urbano Gilbert, armado apenas de un revolver, después de gritar a todo pulmón: ¡Viva la República Dominicana!, disparó su arma contra un grupo de soldados estadounidenses que desembarcaba en el muelle de San Pedro de Macorís.
Esta actitud cobró fuerza practicamente de manera inmediata en toda la región Este. Allí, el campesinado, con el apoyo de los habitantes de los pequeños pueblos, inició una poderoso movimiento guerrillero, que mantuvo en jaque por varios años a las tropas del ejército norteamericano, obligándole a la permanente movilización, a su reforzamiento y hasta a la utilización, por primera vez en el mundo, al uso del avión para la persecución y bombardeo de las zonas insurrectas.
El pueblo dominicano recuerda con fervor patriótico los nombres de los principales dirigentes de aquella resistencia heroica, a cuya cabeza marcharon: Vicente Evangelista, (a esa guerrilla se unió Gilbert), Salustiano Goicochea (Chacha), Ramón Nateras, Fidel Ferrer, maestro de escuela que abandonó el aula y tomó el fusil, y Pedro Celestino Rosario, alias Tolete.
Las poderosas columnas del movimiento patriótico de resistencia (que los norteamericanos bautizaron despectivamente con el nombre de los “gavilleros”), alcanzó tal grado de eficiencia en el combate contra los invasores, que los oficiales yankees no encontraban explicación alguna a la gran cantidad de bajas que sufrían, y por eso, alarmados, llegaron a creer que los guerrilleros dominicanos estaban asesorados por expertos extranjeros. Aplicaron medida de encerrona contra cada uno de los miembros.
Así por ejemplo, en 1918, la magnitud de la expansión de la guerrilla de Este alcanzó niveles tales que el teniente coronel Thorpe, jefe militar de toda esa región, escribió un informe mentiroso a sus superiores que decía: “Los partidarios y consejeros alemanes de los insurrectos no han estado durmiendo y han realizado todos los esfuerzos para reforzar y mantener viva esta animada insurrección”.
A finales del 1918, las acciones guerrilleras habían crecido en número y en efectividad en sus combates contra los interventores, lo que obligó a los invasores a incrementar aún más el número de sus tropas y establecer hospitales permanentes para atender a sus heridos en San Pedro de Macorís, El Seybo y La Romana.
Asimismo, enviaron a la zona a un cuerpo de espías y ayudantes que trajeron de Puerto Rico (nación que habían convertido en colonia), y a algunos traidores dominicanos que ingresaron a su recién creada “Guardia Nacional”, entre los que se encontraba Rafael Leónidas Trujillo, donde este personaje inició su larga carrera delincuencial contra su patria.
La rebelión contra los interventores en la región Este se mantuvo viva durante varios años y comenzó su declinación cuando se conocieron en nuestro país informaciones que indicaban que el gobierno norteamericano estaba dispuesto a iniciar conversaciones para establecer a corto plazo un plan de evacuación, propósito que finalmente se logró en 1924.

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