Páginas vistas en total

lunes, 5 de diciembre de 2011

LA GUARDIA NACIONAL

Cuando se produjo la ocupación norteamericana sobre la República Dominicana, entre 1916 a 1924, los norteamericanos iniciaron un proceso de "pacificación" -más bien sometimiento- a nivel nacional.De hecho, fueron ellos quienes disolvieron el ejército dominicano, el cual, tan sólo constituía un simple cuerpo armado con muy poca instrucción militar usado básicamente con fines represivos, y para preservar los intereses de los inversionistas extranjeros, de la élite criolla gobernante, era una fuerza carente de disciplina, y muy fragmentada, de tal suerte que contaba con una estructura horizontal integrada por unos 461 generales y 479 coroneles. Su organización se basaba en la existencia de dos batallones: el Ozama, con sede en la fortaleza La Fuerza de Santo Domingo, y el Yaque, que estaba acantonado en la fortaleza de Santiago, y tenía además varias Comandancias.

De de manera formal y aparente la medida para disolver el ejercito la adoptó el presidente provisional don Francisco Henríquez y Carvajal por medio del decreto Núm. 5491, dado en Santo Domingo en 13 de septiembre de 1916; alegándose la carencia de fondos para su sostén y financiamiento. Todos los militares puestos en retiro recibieron una compensación en forma de "vales".

Sin embargo, la causa real de esta medida se explica porque los norteamericanos aplicaron la proposición de Stein: poner en retiro a los soldados del régimen anterior, especialmente a los oficiales. Sin embargo, fueron mantenidas provisionalmente la Guardia Republicana -encargada de la custodia de los puertos-, y la Policía Municipal que ejercía funciones de gendarmería en la ciudad.Los militares norteamericanos también desarmaron toda la población porque sencillamente se debe siempre desarmar al adversario vencido, que "es el deber primordial de todo vencedor, sino quiere que la guerra vuelva a estallar en el momento menos pensado"[1]; además, los marines tomaron el control de los principales puertos y ciudades, y silenciaron la prensa dominicana imponiendo un fuerte estado de censura a los medios de comunicación de aquel entonces, principalmente a las revistas y periódicos.

La ocupación militar de los Estados Unidos, y las inversiones de capital norteamericano, provocaron una significativa transmutación en la infraestructura económica del país; y, entre otras cuestiones, lograron consolidar la agroindustria azucarera, por ejemplo, en 1915 se producían 102,801 toneladas de azúcar, y en 1916 la producción era de 301,106 toneladas; los norteamericanos lograron también desplazar el poder económico de la oligarquía tradicional.El Estado Dominicano intervenido por fuerzas extranjeras fue fortalecido por medio de la imposición de una nueva legislación; fue organizada una fuerza militar: la Guardia Nacional Dominicana, creada por medio de la Orden Ejecutiva Número 47, del 7 de abril de 1917, además, se organizaron las instituciones públicas: Rentas Internas (1918), Dirección General de Correos y Comunicaciones, los servicios de Salud Pública y Beneficencia, y se organiza un sistema nacional de Catastro, Registro de tierras, y los tribunales de tierras; y, un sistema nacional de educación.

Trujillo y la Guardia Nacional

Para enfrentar la resistencia nacionalista de algunos movimientos rurales al estilo guerrillero que se manifestaban desde 1916 en varias zonas de la geografía nacional dominicana: en el Norte de Santo Domingo, los "600 Gavilleros" de la región Sureste u oriental, que operaban en los llanos y cordilleras; los partidarios de Olivorio Mateo, el dios Liborio en San Juan de La Maguana; las actividades insurgentes del Norte de Baní; la resistencia campesina de las montañas de Neiba; y los insurrectos en la zona de Yamasá, que preocupaban seriamente a los interventores, fue creada por el Almirante H. S. Knapp mediante la Orden Ejecutiva Número 47 del 7 de abril de 1917, la Guardia Nacional Dominicana (G.N.D.), con una inversión inicial de US$500,000.00, constituyendo un cuerpo de cipayos, la cual contaba en el momento de su fundación con 21 oficiales de Estados Unidos -algunos puertorriqueños-, 17 dominicanos y 691 alistados -la mayor parte de estos eran sujetos de mala reputación: pillos, ladrones y asesinos-, para un gran total de 729 efectivos.

El comando de la Guardia Dominicana los ejercían un Capitán norteamericano, y los demás eran sargentos y cabos de los U.S. Marine Corps, con rangos superiores en la nueva entidad paramilitar que dirigían. En 1917 el instructor de la Guardia Nacional Dominicana fue Robert C. Kilmartin Jr.

Otras "Guardias" similares a la nuestra fueron organizadas por los Estados Unidos en América Latina. En la República de Haití, invadida en 1915, La Garde funciona desde 1915 a 1934; en Nicaragua, ocupada de 1927 a 1932, La Guardia se crea en 1932.

La solicitud de ingreso de Trujillo Molina a la Guardia Nacional se produce en diciembre de 1918, contando el joven Guardacampestre con 27 años de edad, solicitando su aceptación en ese cuerpo militar por medio de una carta de solicitud dirigida al coronel C. F. Williams, su Comandante en Jefe, y depurada por el mayor James J. MacLean, amigo del tío protector de Trujillo don Teodulo Pina Chevalier (es el padre del distinguido jurista dominicano Pina Acevedo), lo cual explica la inmediata aceptación de Trujillo al cuerpo militar.

MacLean casó con una criolla nativa de San Juan de la Maguana, y vivió en la República Dominicana desde 1907 hasta que murió asesinado mientras se desempeñaba como administrador encargado de una finca de sisal en el pueblo de Enriquillo en 1925, posiblemente Trujillo fraguó su muerte porque conocía muchos secretos del dictador, y su asesino declaró en la justicia que había recibido US$300.00 por darle muerte al norteamericano. MacLean era intimo amigo de Teodulo Pina Chevalier y ambos fueron co-autores del libro: "Datos históricos sobre la frontera dominico-haitiana".

Rafael Leónidas en su carta de solicitud -acompañada de una carta de recomendación del Administrador del Ingenio Boca Chica- afirmaba: "...con perdón de la modestia, debo significarle que no poseo vicios de tomar bebidas alcohólicas ni de fumar y que no he sido sometido a tribunales ni siquiera por asuntos de simple policía". y agregaba que en su pueblo natal "pertenezco a la primera sociedad",[2] y sencillamente ambas afirmaciones eran falsas, porque tanto Rafael Leónidas como algunos de sus hermanos se habían visto envueltos en prácticas de abigeato (cuatreros), y el dictador llegó a formar parte de una pandilla, "La 44", dedicándose a realizar asaltos a bodegas y almacenes urbanos y rurales en 1916, siendo incluso sometido a la justicia por falsificación en 1918, y condenado a seis meses de reclusión, logrando su liberación antes de cumplir su condena.

Incluso, se sabe que la madre de Trujillo, doña Julia Molina escribió al gobernador militar Samuel M. Robinson, Admiral Real U.S. Marine Corps, en 12 de agosto de 1921, pidiendo la liberación de su hijo Romeo Arismendi (a) Petan, preso en la cárcel pública de San Francisco de Macorís, para ese momento, por más de un año.Según Ernest Gruening -informado por Ángel Morales y citado por Vega-, Trujillo,"en su primera juventud Trujillo se vio enredado con el código penal en más de una ocasión. Fue declarado culpable y condenado por hurto y sentenciado a pasar de un tiempo en la cárcel. Fue condenado y pasó otro tiempo en la cárcel por falsificación. Fue perseguido por aun otros delitos pero logró eludir el castigo".[3]Posiblemente el incendio del edificio que alojaba la Suprema Corte de Justicia de Santo Domingo y sus expedientes judiciales en 1927 fue obra de sus secuaces para "limpiar" la imagen pública del futuro dictador.

Trujillo fungió desde el 11 de enero de 1919 como segundo teniente de la Guardia Nacional, participando activamente en la persecución de los guerrilleros nacionalistas -calificados como "Gavilleros" por los norteamericanos- en la región Este. Junto con Trujillo fueron segundos tenientes los señores José Alfonseca, César Lora, y Adriano Valdez. Sobre los sueldos en la Guardia Dominicana eran como sigue: un mayor ganaba US$ 298; un teniente US$ 125; y un raso ganaba: US$ 15.

Destacado en El Seibo hacía marzo de 1919, participa en la tarea de persecución de los guerrilleros en la zona de San José de Los Llanos de San Pedro de Macorís, en donde se verificó hacía el mes de abril de 1919 un proceso de reconcentración y de bombardeo aéreo contra la guerrilla.

La táctica de las concentraciones

Este tipo de táctica de concentraciones se implementó en la República Dominicana a partir del mes de agosto de 1918, inspirada en las prácticas de Valeriano Wayler (a) el Carnicero, en Cuba, durante la Guerra Hispano-Cubana (1895-1898), quien a su vez la aprendió durante su estadía en los Estados Unidos de los feroces generales Andrew Jackson y Ulises Simpson Grant, quienes la emplearon originalmente durante el avance hacía el Oeste contra las diversas comunidades aborígenes de Norteamérica.

Sobre este aspecto de política de guerra se sabe que en Cuba la vida rural fue alterada, y para los campesinos cubanos, en su vida cotidiana y productiva, con las concentraciones de Weyler:"Todo ello cambió cuando Weyler decidió que en vista de que era la gente del campo la que ayudaba más a la causa revolucionaria, deberían ser sacados del campo. De esta manera, suponía que podría conseguir varios factores militares de un golpe: 1) privar a los mambises de sus medios de subsistencia; 2) privarlos de la información, dada por los campesinos, de los movimientos de tropas españolas; 3) limitar la extensión de la propaganda revolucionaria a aquellos ya envueltos en la guerra; 4) evitar que los hombres mantenidos a la fuerza en los centros urbanos, se unieran a los rebeldes, y 5) desmoralizar a los soldados rebeldes, ya que muchos de ellos tendrían familiares dentro de los campos de concentración y serian influidos, para terminar con su situación mísera, a favorecer el fin de las hostilidades".[4]

Toda la población de Cuba fue concentrada en áreas urbanas, se prohibió el tráfico de alimentos ciudad-campo y el ganado se concentró en las proximidades urbanas o en las mismas ciudades. Weyler dispuso la destrucción de las casas de campo y de las cosechas, la suspensión de las labores agrícolas, creyendo que por este medio se debilitaría la rebelión en la Gran Antilla, y que obligaría a los insurrectos a capitular, a rendirse incondicionalmente; no comprendiendo que, lejos de perjudicar la revolución, la extraordinaria dureza de sus medidas generaban cada vez más enemigos entre los campesinos (guajiros) cubanos, e igualmente le podía crear a España, como de hecho le creó, serias dificultades diplomáticas con Estados Unidos, debido a sus intereses económicos en Cuba.

Esto creo una profunda crisis en la población campesina de toda Cuba. Todos los informes de publicistas, periodistas y viajeros coincidían en señalar que había una crisis insoportable para la población. El 26 de junio de 1897 el Ministro norteamericano en Madrid, Dupuy de Lome escribía al Secretario Sherman en los términos siguientes:Mediante sucesivas ordenes y proclamas del Capitán-General de la isla de Cuba, algunas de las cuales fueron promulgadas, mientras otras solo se conocen por sus efectos, una política de devastación e intervención en los derechos más elementales del hombre, ha sido establecida en ese territorio, con tendencia a perjudicar a los no combatientes, a destruir el valor de inversiones legitimas, y a extinguir los recursos naturales del país con la esperanza aparente de vencer a los insurrectos y restaurar el dominio de España en la Isla. Ningún incidente a afectado tan profundamente la sensibilidad del pueblo americano o ha impresionado tan dolorosamente su gobierno, como la proclama del general Weyler, ordenando el incendio y la destrucción de hogares, la devastación de los campos y el abandono de sus casas por la población rural, para sufrir privaciones y enfermedades en el hacinamiento de los pueblos.[5]

La guardia versus la guerrilla

En la República Dominicana durante la ocupación de Estados Unidos se sabe que a partir de 1917 la Guardia Nacional con el apoyo de los Marines capturó en 18 meses 270 personas y mató en El Seibo unos 80 guerrilleros, capturando otros 100. Las hostilidades con los guerrilleros alcanzaron tal magnitud que sólo el ingenio Consuelo de San Pedro de Macorís fue atacado durante 17 días cinco veces por unos 400 guerrilleros nacionalistas.

Ese mismo año, 1918, la Guardia Nacional tuvo 34 bajas, incluyendo en ese número 12 muertos. Desde 1917 a 1921 la Guardia Nacional Dominicana realizó 5,500 patrullas en las zonas guerrilleras y llegó a tener 188 contactos con fuerzas rebeldes, fueron muertos 320 de ellos, y 3 oficiales y 24 soldados corrieron la misma suerte.

Por esta situación de resistencia armada el Coronel J. C. BrecKinrige organizó una concentración por 48 horas que afectó las secciones de Las Cañadas y Juan Lorenza de San José de Los Llanos en agosto de 1918.

La guerrilla era un movimiento bastante heterogéneo y con fines y motivaciones bastante disimiles. Constituyó un movimiento social laboral campesino de tipo nacionalista de inspiración económico-reivindicativo. Sin lugar a dudas que los norteamericanos y los cipayos nacionales se vieron en la necesidad de enfrentar cuatreros o abigeos, a campesinos pobres proletarizados por las compañías azucareras y sus secuaces nacionales, y en rebeldía contra los centrales azucareros; otros estuvieron motivados por asuntos de religiosidad popular mezclados con nacionalismos -tal es el caso de Olivorio Mateo y sus seguidores en las inmediaciones feraces de la población de San Juan Bautista de La Maguana, en el Suroeste-, y otros tenían motivaciones esencialmente nacionalistas, como el guerrillero Muñiñingo Ubiera, quien para enfrentar a los norteamericanos y a la Guardia lo hacía envolviéndose en la bandera nacional, o el caso del maestro Fidel Ferrer, valiente educador y guerrillero nacionalista de profundas convicciones patrióticas, o Cayo Báez, o Vicente Evangelista (a) Vicentico, Ramón Natera, u otros.

Olivorio Mateo, inicio sus cultos en 1908 y desde 1917 fue perseguido por la Guardia Nacional Dominicana (G.N.D.); fue localizado a las 7:00 A. M. del día 27 de junio de 1922 por una patrulla por el teniente Luna y 12 enlistados; peleó valientemente con su hijo y dos de sus hombres, contando apenas con 26 años, hasta ser muerto por el norteamericano Gregon Williams (a) Media Pinta en 1922; los dedos primero y tercero de la mano derecha fueron desprendidos por un disparo y luego recibió 15 impactos antes de caer. Con él cayeron Eleuterio Mateo, su hijo, y los guerrilleros conocidos como La Maquina y Pomero. A los guerrilleros les fueron capturadas las siguientes armas: nueve revólveres, cuatro rifles carabinas, 200 tiros de municiones, y varias espadas y machetes. Su cuerpo se llevó a San Juan en una parihuela el 28 de junio de 1922, siendo enterrado en La Jagua.

El periodista norteamericano Horace Knowles criticó la muerte provocada (homicidio) de Vicente Evangelista (a) Vicentico, tras su apresamiento en El Seibo en un artículo publicado en The New York Times en 29 de diciembre de 1921. A Vicentico le aplicaron la ley de fuga después de su captura.

Las armas empleadas por los patriotas fueron: pocos fusiles, rifles de pedernal, revólveres, sables, lanzas, machetes, cuchillos, palos y piedras. Los Marines y la Guardia usaron contra ellos aviones y bombas, morteros, ametralladoras, fusiles, pistolas y revólveres.

Incluso, antes de ser disuelta la Guardia Nacional, fueron adquiridos 1,500 rifles Crag a un costo de US$ 7,75 por unidad. Ya para entonces la guerrilla había sido controlada.

El juicio contra el teniente Rafael Trujillo en 1920

Un juicio contra Trujillo por una Comisión Militar reunida en San Pedro de Macorís en 23 de enero de 1920, y presidida por el Teniente coronel James McE.Huey por los cargos de asalto con la intención de cometer rapto en perjuicio de la niña Isabel Guzmán de 14 años y nativa de San José de Los Llanos en San Pedro de Macorís, y por conducta escandalosa tendente a destruir las buenas costumbres.El sometimiento inicial de Trujillo lo realiza el Alcalde de San José de Los Llanos Georgilio Mella Frías (a) Guillo, sometiéndolo a la instancia del gobernador de San Pedro de Macorís, Rafael Sánchez González, quien retrasó el sometimiento por cierto tiempo. Trujillo fue sometido a la acción de la justicia militar por el Capitán Omar T. Pheiffer (U.S.Marine Corps.), previa investigación, quien llegó a calificar a Trujillo en sus memorias como "un ladrón", acusándolo de "estafar a los campesinos dominicanos".[6]

La causa contra el teniente Chapita se inició en 23 de enero de 1920 y se prolongó hasta el 4 de marzo de 1920, y llegaron a presentarse 15 testigos de descargo -incluyendo seis de la Guardia Nacional, entre los cuales se hallaban los señores: sargento Manuel de Jesús Checo, teniente Leovigildo Alcántara (a) Alcantarita, y el señor Miguel Ángel Paulino, quien integrado luego a la Policía Nacional Dominicana, y más tarde al ejército trujillista, llegó a ser el jefe de la banda terrorista conocida como "La 42", y quien durante la ocupación fue un reconocido espía al servicio del cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos, vinculado al boricua Mariano Rocafort y a Trujillo, y fue además, un reconocido proxeneta. Posteriormente fue vinculado al espionaje alemán, y se le llegó a considerar un agente de la inteligencia Nazi.

Los testigos a cargo fueron: el capitán O. T. Pfeiffer (U.S. Marine Corps), José Núñez, Rafael Durán, los hermanos Carlitos y Esteban Alduey, Gerónimo Valdez, José Caba Sánchez, Francisco Mercedes, Juana Guzmán e Isabel Guzmán, la agraviada.

Isabel Guzmán era hija natural de José Núñez. La niña y sus padres decidieron refugiarse en la casa de su hermana Fermina Guzmán , a su vez esposa del guerrillero Olivorio Carela, lugar en donde se hallaba la noche de su captura por la Guardia Nacional. Un día de julio de 1919 Trujillo penetró en la casa de Fermina Guzmán buscando a su esposo, el guerrillero mencionado. Captura y amarra al padre de Isabel, llevándose consigo a las mujeres: a Isabel, a su hermana Fermina, y a su madre, con otros detenidos fueron encerrados en la iglesia de la comunidad de San José de los Llanos; engañada por Trujillo la hizo subir al campanario del templo católico, estuprándola en la torre del mismo, sin respetar el sagrado recinto.En horas de la tarde del día de la violación la niña, los testigos de cargo la vieron descender las escaleras ensangrentada, y luego, durante la noche, entre la 8:00 ó 9:00 P.M., Trujillo la obligó a sostener relaciones con él en plena calle, obligándola luego a dormir a su lado en una choza de Los Llanos, bajo la amenaza de que sino lo satisfacía mataría a sus familiares detenidos. En sus declaraciones Isabel dijo: "me trató como a una perra", "me cogió como a una vaca", etc...Los jueces militares norteamericanos, amigos de Trujillo, lo descargaron, siendo realmente culpable.

El Teniente Trujillo en El Seibo extorsionando

Después del juicio Trujillo fue trasladado a la Oncena Compañía destacada en la ciudad de El Seibo, en donde una señora calificada como "una vieja", lo acusó de haberle robado $500 pesos tras acompañarle durante una noche. Sus días allí fueron aciagos, y consideraba que "este es el pueblo donde mas pendejadas se habla",[7] irritado por las justificadas criticas sociales a su conducta inmoral.Chapita, conjuntamente con Mariano Rocafort, puertorriqueño al servicio de la inteligencia de los ocupantes, había realizado varias prácticas de extorsión contra algunos campesinos, hacendados, e incluso intentaron extorsionar con amenazas de apresarlo al administrador del Ingenio Santa Fe don Emilio Malleta.

Se sabe que protegiendo juegos de azar ilícitos en las zonas cañeras cobraba altas sumas de dinero, hasta 350 dólares mensuales, lo cual le produjo ganancias ascendentes a más de US$ 18,000.00.Amistad profunda y amor filial: el techo de Watson para TrujilloAsignado Trujillo en Hato Mayor del Rey, desde agosto de 1920 se vinculó fuertemente al oficial de los Marine Corps Thomas Eugene Watson (a) Tommy, quien -según informa el mismo Trujillo a su amigo, Mariano Rocafort (a) Roca -un espía puertorriqueño- en una misiva redactada en septiembre de 1920, en donde entre otras cosas le decía que se había mudado "y estoy de oro", agregando: "La referencia ya me mudé y estoy de oro trata sobre la invitación de Watson a que viviera bajo su techo" (En: Vega: Trujillo y las fuerzas..., 1992. P. 12), es decir, el mayor Watson mudó a Trujillo, a quien MacLean le decía "el boca sin dientes", lo que se seguro en algo le beneficiaba, por lo menos provocaba la condolencia de su superior jerárquico.

Por estar Trujillo y Watson siempre juntos, persiguiendo gavilleros, algunas veces extorsionando infelices bodegueros, cobrando la protección de los jugadores ilícitos y clandestinos, y compartiendo un mismo techo, es decir, por hacer pareja, pudo el Mayor Watson observar a Trujillo muy de cerca, y dijo en uno de sus informes que era "calmado, fuerte, equilibrado, activo, intrépido y laborioso", y consideraba que Rafael tenía "iniciativa, inteligencia y buen juicio", por lo cual, después de esta ponderada y juiciosa observación agregaba el Superior sobre su amigo de techo que era "excelente", y, no conforme con darle una puntuación de 4.0 (la mayor posible), repetía en el texto de un informe sobre su subordinado, 14 veces -quizás con un significado simbólico aunque lejos de la fecha de San Valentín- que era excelente.

Estas y otras recomendaciones de sus superiores, principalmente del mayor Thomas Eugene Watson, le valieron a Trujillo para ser aceptado en la Academia militar de Haina donde recibió instrucción durante cuatro meses a partir del 15 de agosto de 1921, mes y año en que fue creada la Academia Militar, siendo sus directores los oficiales M. Rixey Jr. y Richard M. Cutts, este último amigo intimo de Thomas Eugene Watson. En 1921 la Guardía Nacional Dominicana tenía 64 oficiales, 13 médicos y 493 alistados.Trujillo se graduó en la primera promoción, y egresado con el rango de primer teniente instructor en 22 de diciembre de 1921, el coronel Rixey le informó que: "El Comandante del Departamento Norte desea especialmente su selección, toda vez que tiene plena confianza en su habilidad".[8]

El comandante que deseaba a Trujilllo era el mayor Watson, y Trujillo siguió asignado bajo su mando, y claro, siguieron compartiendo la misma casa y el mismo techo. Watson mudó de nuevo a Trujillo, recién graduado de la Academia, esta vez en Santiago, facilitándole un ascenso: capitán (13 de octubre de 1922), y su designación como jefe de la Sexta Compañía con asiento en la ciudad de San Francisco de Macorís.

Rafael L. Trujillo Molina logró hacerse disciplinado y sistemático, cumplía las ordenes de sus superiores al extremo y con crueldad; estas cualidades unidas a la amistad con Watson le permitieron obtener varios ascensos: fue capitán a partir del 13 de octubre de 1922, cargo que ostenta hasta 1923, siendo luego Capitán Inspector Comandante del Primer Distrito Militar en el Suroeste (Azua y Barahona); en marzo de 1924 desempeñaba estas funciones en el Departamento Norte con sede en Santiago, y cuando se produce la salida de los norteamericanos el 12 de julio de 1924 ya era Mayor comandante de la Policía Nacional (desde el 6 de marzo de 1924), y había estado destacado en el Norte (Santiago y San Francisco de Macorís), en el Suroeste (Barahona), y en el Sureste.

En apenas una década el ladronzuelo que ingresó a la Guardia Nacional lograría alzarse con el poder del Estado.Un poco antes de la desocupación de los Norteamericanos en 1924 -por medio de plan Hughes-Peynado-, en la Policía Nacional Dominicana los oficiales superiores de Trujillo eran los señores:
1. Coronel Buenaventura Cabral y Báez
2. Teniente coronel Jesús García
3. Mayor Manuel Aybar hijo
4. Mayor César Lora (murió trágicamente en febrero de 1924).
5. Capitán Rafael Trujillo, seguido por 16 capitanes.

El entrenamiento que recibió Rafael Trujillo en la Academia Militar de Haina le permitió convertirse, primero en oficial instructor, luego en oficial superior, y finalmente en jefe de la Policía Nacional tras la salida de los norteamericanos. Por medio de la Orden Ejecutiva Número 631 de fecha 2 de junio de 1921 la "Guardia Nacional Dominicana" fue designada con el nuevo nombre de "Policía Nacional Dominicana" (P. N. D.), con estas nuevas siglas, los Marines que hablaban castellano la denominaban con intención de burla y de discriminación racial: "Pobres Negritos Dominicanos".

Trujillo fue designado Jefe de este cuerpo del orden público, la Policía Nacional, por el gobierno del Presidente general Horacio Vásquez quien llegó al poder en julio de 1924 con el apoyo de Federico Velázquez Hernández, su compañero de boleta en la candidatura a la Vicepresidencia apoyados ambos por los partidos Nacional y Progresista.

Cuando Horacio Vásquez se juramentó Presidente Trujillo era Mayor comandante; siendo promovido a Teniente coronel, Jefe de Estado Mayor, el 6 de diciembre de 1924, ocupando a principios de 1925 la tercera posición en el escalafón de ese cuerpo:
1. Coronel comandante Buenaventura Cabral y Báez.
2. Teniente coronel Jesús García.
3. Teniente coronel Rafael Trujillo ascendido por Horacio Vásquez.

El ascenso de Trujillo a la jefatura de la Policía NacionalTras la desocupación, Trujillo ocupó la jefatura de la vieja Guardia Nacional, conocida como Policía Nacional Dominicana a partir de 1921, debido a los ascensos y a la designación en su favor que el fueron dados por el Presidente general don Horacio Vásquez, un mandatario literalmente "enamorado" del joven militar de 33 años, entre los cuales se verificaban verdaderas escenas de "ternura masculina".

Al encanto que producía Trujillo sobre Vásquez se unían las recomendaciones en su favor de los oficiales comandantes norteamericanos: Rixey, Richard M. Cutts, y BrecKinridge; y de sus amigos: Charles MacLaughlin, y Thomas Watson.

Incluso, se sabe que durante el periodo de formación del gobierno de Vicini Burgos, y posteriormente, tanto el coronel Richard M. Cutts como el mayor Thomas Watson favorecieron a Trujillo para que alcanzara la jefatura de la Policía Nacional Dominicana.

También Trujillo supo eliminar opositores en el escalafón: Primero, actuó contra el mayor César Lora, quien murió trágicamente en febrero de 1924, el homicida de Lora fue un teniente del mismo cuerpo que previamente recibió una carta anónima con información sobre una supuesta relación de Lora con su esposa; impulsado por los celos el teniente actuó, pero, ¿quién fue el autor de la carta? por lo visto el único interesado era Trujillo para lograr obtener su ascenso a Mayor, siendo nombrado luego Teniente coronel en diciembre de 1924; luego actuó contra el Capitán Ramón Saviñón, quien fue engañado por Rafael Trujillo haciéndole creer que había sido designado en la jefatura de la Policía, invitándole a celebrar el supuesto nombramiento, emborrachándolo terriblemente, y haciéndole pasearse luego, sumamente ebrio y fuera de control, por varios sitios céntricos de la capital, según explicaciones de Victor M. Medina Benet; finalmente le tocó afectar al coronel Buenaventura Cabral y Báez. Aprovechando sus dotes de falsificador, escribió una carta dirigida al Vicepresidente don Federico Velázquez Hernández, por medio de la cual el supuesto firmante, el coronel Cabral y Báez, le hacía una invitación para hacer una revolución contra Vásquez, y darle un golpe de estado que llevara a Velázquez a la presidencia de la República. Esto le costó a Cabral su cargo, siendo Trujillo designado en su lugar, como Coronel comandante de la Policía Nacional desde el 22 de junio de 1925, habiendo sido antes Jefe de Estado Mayor y Comandante auxiliar del cuerpo armado con el rango de Teniente Coronel desde el 6 de diciembre de 1924.

La Guardía Nacional Dominicana (G.N.D.) creada en 1917 fue denominada Policía Nacional Dominicana (PND) a partir de 1921, pero en 1924 se le denomina Policía Nacional (PN) hasta 1927, cuando se le cambia el nombre a Brigada Nacional (BN), y desde 1928 se renombra como Ejército Nacional (EN).

REFERENCIAS:

[1] Lasalle, 2000, P. 32.
[2] Ver: Vega Pagan, Ernesto: Historia de las Fuerzas Armadas. Ciudad Trujillo, Colección Trujillo No. 17, La Impresión Dominicana, , 1955, Tomo II, o, Vega, Bernardo (Editor): Trujillo ante una corte marcial por violación y extorsión en 1920, Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1995.
[3] Vega, Bernardo: Trujillo y las fuerzas armadas norteamericanas, Santo Domingo, Fundación Cultural Dominicana, 1992, P. 3.
[4] Foner, Philip S.: La guerra hispano-cubano-americana y el nacimiento del imperialismo norteamericano, 2 tomos, Madrid, Akal Editor, 1975, I, PP. 156-157.
[5] Juan B. Soto: Causas y consecuencias, antecedentes diplomáticos de la Guerra Hispanoamericana, PP. 11-13.
[6] Vega, Bernardo: Trujillo ante una corte marcial por violación y extorsión en 1920, Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1995, P. 23, quien se fundamenta en la obra de: Pheiffer, Mayor General Omar T.: Historia oral (manuscritos), 1974. History and Museuns Division. US Marine Corps, Washinton, D.C.
[7] Carta de Rafael Trujillo, El Seibo, 4 de marzo de 1921 a Mariano Rocafort, en: Vega: Trujillo y las fuerzas armadas norteamericanas, P. 39.
[8] B Vega: Trujillo y las fuerzas armadas norteamericanas, 1992, P. 20).

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada